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martes, 24 de mayo de 2016
GUÍA DE LOS DOCE PASOS
1.- Admitimos que éramos impotentes ante nuestra adicción y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.
2.- Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podía devolvernos el sano juicio.
3.- Decidimos poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, tal como lo concebimos.
4.- Sin miedo hicimos un detallado inventario moral de nosotros mismos.
5.- Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras fallas.
6.- Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.
7.- Humildemente le pedimos que nos quitase nuestros defectos.
8.- Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos hecho daño y estuvimos dispuestos a enmendarlo.
9.- Enmendamos directamente el daño causado a aquellas personas siempre que nos fuera posible, excepto cuando el hacerlos perjudicaría a ellos o a otros.
10.- Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos rápidamente.
11.- Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo concebimos, pidiéndole solamente conocer su voluntad para con nosotros y la fortaleza para cumplirla.
12.- Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los adictos y de practicar estos principios en todos los aspectos de nuestra vida.
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